Amor...
Tan efímero como la vida
Cuando se acaba el amor
Se acabó todo.
Nada de volver a empezar
De olvidar y de respirar
Se acabó el amor, sí,
Pero él sigue allí.
Los años vienen, van, no se quedan
No imitan a los problemas
Que se clavan como cuchillos
Que te golpean como martillos.
Aquí está, sin amor.
Tan solo lo ata una vieja obsesión
Una tradición, una maldición
Que no se rompe y se difunde.
Culpables ellos, sí, lo son.
Crueles de corazón.
Tú también, no quieres romper
respirar de nuevo es un deseo muerto.
El miedo os ata fuerte
Con un lazo diferente
Aprende a respetar, cambiar
Y aquellos que miran indiferentes, ¡que no desvíen la vista!
Porque el más cruel es aquel que puede hacer algo
y en cambio, no hace nada para evitarlo.
Hice este poema pensando en la situación que muchas mujeres
sufren en mi país y es una denuncia a aquellos que saben por lo
que pasan estas mujeres y desvían la vista.
No quiero que nadie más sufra porque alguien tenga miedo a la soledad
o no se valora demasiado.
Colaboración de Mirna
España
